Su trayectoria refleja cómo el aprendizaje constante, la resiliencia y las oportunidades pueden construir un camino que evoluciona junto a la empresa.
Cuando Cecilia Cruz recuerda su primer día en planta, lo hace con claridad. Era su inicio en operaciones, con apenas 24 años, y una alarma interrumpió la jornada: un incidente obligó a evacuar, pero fue controlado sin mayores consecuencias. Fue un momento que, más que asustarla, le dejó claro el nivel de responsabilidad que implicaba formar parte de una operación energética, pero eso fue el comienzo de un gran recorrido que le esperaba.
Cecilia había ingresado inicialmente como practicante y con el tiempo, pasó a ser consultora. Poco después, asumió un rol en Chiclayo que marcaría su camino: Supervisora de Programación y SCMA (Seguridad, Calidad y Medio ambiente). Ahí empezó a construir una carrera que, más de una década después, la llevaría a liderar proyectos clave para el futuro de la compañía.
“Era joven y no había tenido gente a cargo. Empecé a liderar equipos y operadores logísticos en planta. Fue retador, pero también una gran oportunidad de aprendizaje”, recuerda.
En un entorno que en aquel entonces era predominantemente masculino —solo había dos mujeres en planta—, Cecilia tuvo que abrirse camino demostrando capacidades, constancia y compromiso. Esa experiencia fortaleció su carácter y su visión de liderazgo.
A lo largo de los años, su trayectoria ha estado marcada por el movimiento: distintas áreas, nuevos retos y también una experiencia internacional de más de cuatro años en Chile, dentro del grupo Abastible, matriz de Solgas. Pero hay un punto en común en todo ese recorrido: la decisión de seguir aprendiendo.
“Las oportunidades llegan cuando uno está preparado. No es suerte, es el resultado del esfuerzo y de todo lo que vienes construyendo”, afirma.
Uno de los momentos más significativos de su carrera ocurrió en 2019, cuando lideró un equipo multidisciplinario para enfrentar un problema complejo. Fue una experiencia que confirmó el valor del trabajo colaborativo y la importancia de mirar el negocio de manera integral.
Hoy, como subgerente de procesos, Cecilia está al frente de dos de las apuestas más importantes de Solgas: el desarrollo del negocio de gas natural licuado (GNL) y la implementación de SAP S/4HANA. Desde su rol, articula equipos, diseña procesos y contribuye a que estas iniciativas se conviertan en realidad.
Su trabajo también refleja la evolución de la compañía. En los últimos años, Solgas ha dejado de ser vista únicamente como una comercializadora de GLP para posicionarse como una empresa de soluciones energéticas sostenibles, con una mirada más amplia, innovadora y orientada al cliente.
Pero más allá de los proyectos y los resultados, hay un vínculo que trasciende lo profesional. “Para mí, Solgas es como mi hogar”, dice Cecilia. Y lo explica desde su propia historia: la empresa la acompañó en su mudanza a provincia, en sus estudios de maestría, en su experiencia internacional y también en una de las etapas más importantes de su vida: convertirse en madre.
En el marco de sus 80 años, Solgas no solo celebra su trayectoria como compañía, sino también las historias de las personas que han crecido con ella. La de Cecilia es una de ellas, una historia de esfuerzo, aprendizaje y resiliencia, que sigue escribiéndose en cada nuevo desafío.
Porque, como ella misma lo resume, el crecimiento no ocurre por casualidad, sino cuando la preparación y la oportunidad finalmente se encuentran.






